Ya estamos en la cuenta atrás para «ARARAT EN FEMENINO» 2026
El próximo día 9 de julio un grupo de 15 valientes, de las cuales 9 féminas montañeras adebanas de pura cepa, emprenderan el segundo viaje a la montaña sagrada. (Crónica del año 2025)
Es un pico sin dificultades técnicas, pero no deja de ser una montaña en altura con sus 5.137m de altitud, y este año nos espera, según nuestro guía Orham, con más nieve que nunca.
SOBRE EL MONTE ARARAT:

El Pico Ağrı Dağı, Ararat 5.137 m es un volcán inactivo en la actualidad, que representa el monte más alto de Turquía. Quedaría en quinto lugar atendiendo al ranquing de picos más altos de Europa. Se encuentra en una de las zonas más remotas de Turquía, en su frontera con Armenia. Tiene dos cumbres, Ararat Grande (el punto culminante de Turquía con la altura de 5137 m) y Ararat Pequeño (con la altura de 3.896 m). En la religión Cristiana el Monte Ararat figura como el lugar del refugio del Arca de Noe porque se supone que allí ancló y descendió la comitiva del Arca cuando descendieron las aguas.
Esta montaña tiene varias formas de escalarla, con una aclimatación en el mismo pico o con la ruta más larga que asciende a la cumbre pequeña y después a la cima del Ararat. Elegiremos una ruta especial que nos tiene preparada nuestro guía y amigo Oran.
PREPARACIÓN PREVIA:
Toda gran aventura empieza mucho antes de poner un pie en la montaña que soñamos alcanzar. Empieza con la ilusión, con los nervios de preparar la mochila y con esas primeras jornadas en las que el grupo comienza a caminar unido hacia un mismo objetivo.
Como este grupo es de muy variada procedencia, se han hecho varios entrenamientos en diferentes lugares donde hemos podido ir coincidiendo las adebanas.

Montaña palentina
La Montaña Palentina será nuestro mejor escenario para dar esos primeros pasos. Un rincón privilegiado de la Cordillera Cantábrica donde la naturaleza nos regala cumbres tan espectaculares como el Espigüete, el Curavacas o Peña Prieta. Montañas que imponen respeto, que exigen esfuerzo y que, al mismo tiempo, enseñan a disfrutar de cada metro ganado.
Pirineos
Después llegó una de esas rutas que permanecen en la memoria: la ascensión al Marboré desde la Pradera de Ordesa. Un recorrido espectacular que nos llevó a conquistar varios tresmiles emblemáticos, como los Picos de la Cascada y la Espalda de Marboré, atravesando uno de los paisajes más impresionantes del Pirineo. Una jornada intensa donde cada cima alcanzada reforzó nuestra confianza y nos recordó que el verdadero premio está tanto en el camino como en el horizonte que se abre ante nosotros.

La preparación continuó con otra salida de gran entidad, enlazando el Garmo Negro y la Gran Facha. Dos montañas de carácter muy diferente, unidas en una jornada exigente por su desnivel, distancia y tiempo de actividad. Fue una excelente oportunidad para poner a prueba nuestra resistencia física y mental, consolidando la experiencia del grupo en recorridos de alta montaña.
Sierra Nevada
Otra gran cita fue el Mulhacén, el techo de la Península Ibérica. Sus largas pendientes y la altitud nos permitieron comenzar a adaptarnos a jornadas de esfuerzo continuando, aprendiendo a dosificar las fuerzas y a descubrir cómo responde nuestro cuerpo cuando la montaña empieza a exigir un poco más.

Pirineos franceses
Como culminación de este proceso llegaría la ascensión al Gran Vignemale, la cima más alta del Pirineo francés. Una montaña mítica que representa mucho más que una altitud. Su recorrido, el ambiente glaciar y el compromiso que exige su ascensión nos acercan a las sensaciones que encontraremos en una expedición de mayor envergadura, convirtiéndose en el mejor examen antes de afrontar nuestro gran reto.

Aprendizajes
Cada una de estas montañas ha sido mucho más que un entrenamiento. Han sido jornadas de aprendizaje, de compañerismo y de superación. En cada cima hemos ganado experiencia, confianza y la certeza de que las grandes aventuras se construyen paso a paso. Porque el éxito de una expedición no comienza el día de la cumbre, empieza mucho antes, compartiendo kilómetros, desniveles, amaneceres y sueños con quienes caminarán a nuestro lado hasta el final.
En estas salidas no solo buscamos fortalecer las piernas y mejorar nuestra resistencia. Aprendemos a escuchar nuestro cuerpo, a encontrar un ritmo constante, a gestionar el cansancio y a desenvolvernos con seguridad en terrenos exigentes. Porque la preparación física es importante, pero también lo son la confianza, la experiencia y la capacidad de tomar buenas decisiones cuando la montaña pone a prueba nuestro carácter.
Cada ascensión es una oportunidad para compartir risas, conversaciones, silencios y ese compañerismo que solo nace cuando un grupo avanza unido. Poco a poco dejamos de ser personas que comparten una actividad para convertirnos en un verdadero equipo, capaz de animarse en los momentos difíciles y de celebrar juntos cada pequeña conquista.
Sabemos que ninguna de estas cumbres ha sido el objetivo final. Han sido, simplemente, los peldaños que nos acercan a nuestro gran reto. Porque la cima nunca empieza el día del viaje; comienza mucho antes, en cada entrenamiento, en cada amanecer compartido y en cada paso que damos con la ilusión intacta.
Y cuando llegue el momento de mirar hacia atrás desde la montaña que hemos venido a conquistar, ARARAT, en breve estamos ahí, recordaremos que todo empezó aquí, entre las cumbres de la Montaña Palentina, Pirineos y Sierra Nevada, donde somos conscientes de que las grandes aventuras no solo se alcanzan con fuerza, sino también con pasión, compañerismo y muchas ganas de seguir soñando.
Reme Funes y Helena Pérez, coordinadora de la expedición

