15 de mayo de 2021, Prepirineo, Caldearenas

Primera excursión chiquiadeban desde hace tiempo en la que nos podemos juntar socias de diferentes Comunidades Autónomas así que hay ganas y unos pocos nervios también para que todo salga bien.

Hemos elegido una excursión muy sencilla, pero disfrutona: La senda de Izarbe.  Por si no la conocéis es una explosión de color en la montaña, tanto por su paisaje natural como por las obras que la artista Maribel Rey ha realizado en este recorrido.  Yo creo que, aunque sea un día para pasar la mañana tienes que hacerla o en ese día de vuelta de una paliza en la montaña que quieres estirar las piernas, es el plan perfecto.

A lo que vamos, hemos quedado en la Estación de Caldearenas, saliendo nos empieza a llover, ays no por favor que no llueva mucho que nos deje andar, tenemos muchas ganas de este día. Conforme nos vamos acercando está más negro, no puede ser, me asegure con el tiempo y el pronóstico era nublado. Venga, vamos allí, sino tengo un plan B, pero espero no tener que emplearlo.

Puntualidad la de estas adebanas, después de presentaciones y saludos, comenzamos la excursión que sale desde el mismo pueblo y está señalizado en todo momento. El día no puede estar más bonito, nublado con esa luz que hace a la montaña más bonita todavía, el verde está exuberante después de la lluvia, incluso se puede oler la naturaleza.

Desde el principio esta senda te va ofreciendo sorpresas, pinos con lazos rojos colgadas de los árboles, pequeños seres de madera, paredes llenas de color, piñatas naturales, puentes sobre el río y una zona que les encanto, es una explanada donde se encuentra el centro de interpretación de vida pastoril, aquí encontramos una S formada con piedras en el suelo y pintadas de vistosos colores. Yo creo que algo de mágico tiene este lugar porque tanto a la ida como a la vuelta hicimos una gran parada en este lugar.

 

 

Seguimos la ruta, la chavalería gozándola, ciervos, reptiles en las paredes… las madres de charrada y disfrutando tanto del paisaje como de la senda que es muy bonita. Llegamos hasta el río, la mayoría de la gente que hace esta excursión se da la vuelta antes, pero merece la pena andar un poquito más, además parece que las tripas ya rugen y quizás al lado del río haya algún sitio para reponer fuerzas y no pudimos acertar mejor. La parada en el río fue un éxito total, ropa fuera y ¡al agua congelada! Menos mal que estaba nublado, no se querían mover de aquí, ni salir del agua, sólo lo hicieron porque el cielo empezó a ponerse negro amenazando tormenta y porque se empezaron a poner rojas sus piernas del frío.

¡Media vuelta antes de que nos mojeos!, el grupo ya se ha hecho piña y da gusto verlas interrelacionándose entre todas, inventando sus historias. Personalmente ver como l@s niñ@s disfrutan en el medio natural me hace muy feliz, ver cómo respetan el entorno, lo disfrutan y comparten con otr@s niñ@s.

La vuelta la realizamos por el mismo sitio, se puede hacer circular, pero es una pista que no tiene ningún interés por eso planee volver por el mismo sitio. Las cosas no se ven igual cuando vas que cuando vuelves, puedes apreciar más cosas que se te han escapado y creo que para las chiquiadeanas era lo mejor. Por supuesto volvimos a hacer parada en la explanada “mágica” que a alguna madre atrapo, yo creo que si llevamos sacos hacemos vivac allí.

Para terminar la excursión nada mejor que tomar algo en el bar del pueblo contando nuestras impresiones y por supuesto echando muchas risas. De pronto, ¡Tormentón! Tiempo justo para terminar las cervezas y corriendo a los vehículos.

Un día de 10, un día típico de chiquiadebanas 

DATOS:

Crisitina Mena, voluntaria de club con los chikis!!Montañeras Adebán

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